En este viaje nos adentramos en el interior de Francia en nuestra ruta lo primero que nos encontramos es El viaducto de Millau un puente atirantado que cruza el valle del Tarn, en el departamento de Aveyron, Francia. La estructura soporta un tramo de la autopista francesa A75 (parte de la ruta europea E11), permitiendo la unión entre la causse Rouge y la causse du Larzac al cruzar una vaguada de 2460 metros de longitud y 343 metros de altura máxima, donde el viento puede soplar a más de 200 km/h.
El nacimiento del Río Tarn se ubica en el Monte Lozère, en el Parque Nacional de Cévennes. Desde esta zona noreste de la región de Occitania desciende por la cadena montañosa, lo que le ha llevado, durante años, a cincelar la roca a su paso y a su antojo.
Las Gargantas del Tarn su belleza se extiende entre los pueblos de Quézac y Le Rozier en un recorrido de cerca de 50 km. Piscinas, rápidos, cascadas, playas de interior, pueblos de cuento con atractivos innumerables.
Considerada Gran Sitio de Occitania y ubicada en una Reserva de la Biosfera como es el Parque Nacional de las Cevenas, una zona que también está declarada como Patrimonio Mundial por la UNESCO junto al territorio de las Causses. Por si fuera poco, otro de sus atractivos son las cuevas de Aven Armand, Bramabiau y Dargilan, además de tener en su recorrido uno de los Pueblos más bonitos de Francia, Sainte-Enimie, o La Malen, y otras sorpresas.
La sima de Aven Armand, descubierta en la meseta de Causse Méjean en 1897 por Louis Armand y Edouard-Alfred Martel, es una de las maravillas subterráneas más bellas.
Un funicular te transportará 50 metros bajo tierra a través de una galería de 200 metros de longitud hasta una vasta cámara tan grande como la catedral de Notre Dame de París.
Un bosque de más de 400 estalagmitas, único en el mundo, para un viaje inolvidable al centro de la Tierra.
Un mundo imaginario pero muy real, donde aparecen medusas, pavos, buitres, palmeras, tubos de órgano y la estalagmita más grande conocida hasta la fecha, en una caverna especialmente diseñada de 30 metros de altura.
Caves de Roquefort Société. Laberínticas callejuelas subterráneas que se abren en grandes salas semejantes a criptas, con sus arcos sostenidos por columnas. Humedad, falta de luz, frío… No hablamos de catacumbas, sino del “hogar” del queso roquefort. Ahí descansa, sobre estantes de roble, antes de llegar a nuestra mesa. Todo un mundo paralelo que se extiende bajo las calles del pueblo de Roquefort-sur-Soulzon, en el sur de Francia.
Allí donde se cura uno de los iconos de la gastronomía gala, el queso azul más famoso de Francia y puede que del mundo entero. El que Diderot bautizó, nada más y nada menos, “roi des fromages”, “rey de los quesos”.
Y con esta esquisitez de degustacion acabamos el viaje.
* Fotos de Llorenç
* Textos e informacion obtenida de Internet


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